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Resguardan un tesoro peruano: las últimas papas nativas

9 de julio de 2024
Perú busca preservar las variedades de papa nativas por medio del CIP. (Foto: Freepik)

Hace aproximadamente 5,400 años, los antiguos pobladores del altiplano en Perú y Bolivia cultivaron las primeras papas del planeta.

Este tubérculo, ahora importante en la agricultura y fundamental en la dieta mundial, enfrenta la amenaza de la extinción de muchas de sus variedades nativas.

Según el medio Infobae Perú, “factores como las plagas, la alteración del uso del suelo y el cambio climático están causando la desaparición de muchas de esas especies”​​.

Es por ello que el Centro Internacional de la Papa (CIP), ubicado en Lima, en Perú, es un bastión en la conservación de la diversidad genética de las papas.

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Este laboratorio alberga más de 4 mil variedades de papas nativas del Perú, resguardando una riqueza genética invaluable para el futuro de la agricultura mundial.

Fundado en 1971, el CIP ha sido pionero en la recolección, conservación y mejora de estas especies, enfrentando retos como las plagas, el cambio climático y la alteración del uso del suelo.

El Desde su creación se ha dedicado a la preservación y estudio de estas variedades.

Su misión es doble: conservar las papas nativas y desarrollar nuevas variedades mejoradas que puedan enfrentar los desafíos agrícolas del futuro.

Actualmente, el CIP posee alrededor de 4,500 variedades de papa, representando más del 90 % del total recolectado en Perú.

Científicos ralentizan el crecimiento de las papas en estos tubos. (Foto: Infobae)

Así las conservan

La conservación de las papas en el CIP es un proceso meticuloso que combina técnicas modernas y conocimiento botánico.

Los científicos extraen secciones de cada planta de papa y las insertan en tubos in vitro con nutrientes y sustancias que ralentizan su crecimiento.

Estas muestras se almacenan en cuartos estériles con iluminación que imita la radiación solar del altiplano, su hábitat natural.

Este método permite que las plántulas madre tarden entre dos a tres años en madurar, momento en el cual se extrae un fragmento para iniciar un nuevo ciclo de crecimiento.

Además, para la preservación a largo plazo, otros fragmentos se colocan en tanques con nitrógeno líquido.

“Los investigadores del CIP han recolectado miles de papas en su hábitat silvestre. Una vez en el laboratorio, son deshidratadas y almacenadas en una cámara a -20 °C, lo que permite que la semilla se preserve durante unos 40 años“​​, explicó Iván Manrique, curador senior del CIP.

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En el laboratorio tienen más de 4,000 variedades del tubérculo. (Foto: Infobae)

Apoyo a productores

La labor del CIP no se limita a la conservación en laboratorio. Un aspecto fundamental es el apoyo a las comunidades agrícolas locales a través de la repatriación de semillas.

Muchas variedades que comenzaron a recolectar hace más de medio siglo ya no existen en los campos de los agricultores, ya sea por sequías, inundaciones o desplazamientos causados por conflictos sociales.

“Cuando retornaron, algunas variedades de papa habían desaparecido”​​, señaló Manrique.

Para mitigar estas pérdidas, el CIP provee a los agricultores semillas de las especies que han perdido, asegurando que estén libres de enfermedades.

Los científicos también desarrollan papas más nutritivas y resistentes. (Foto: Infobae)

Mejora de variedades

El CIP también se dedica a la investigación y desarrollo de nuevas variedades de papa que sean más nutritivas y resistentes.

Utilizan técnicas de polinización controlada para cruzar diferentes variedades y seleccionar las que presentan las mejores características. Este proceso, que puede durar hasta 10 años, ha dado frutos significativos.

Recientemente, el CIP desarrolló dos nuevas variedades de papas biofortificadas, ‘Kallpa Yawri’ y ‘Puka Yawri’, que poseen un alto contenido de hierro y mejor capacidad de absorción de este elemento en el cuerpo humano.

En las zonas rurales de la sierra del Perú, donde el consumo diario de papa puede llegar hasta 1.5 kg por persona, estas mejoras tienen un impacto significativo en la salud.

Además, se han identificado propiedades anticancerígenas y antihipertensivas en las papas moradas, aunque estos hallazgos necesitan ser confirmados mediante pruebas en humanos.

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La conservación de la diversidad genética de las papas nativas del Perú preserva un patrimonio cultural y biológico, y asegura que futuras generaciones de agricultores puedan enfrentar los desafíos climáticos y ambientales. Como subraya Gabriela Burgos, investigadora asociada al CIP: “Contrariamente a lo que se suele pensar, la fibra y el almidón resistente de la papa pueden ayudar a contrarrestar la obesidad, ya que producen saciedad”​​.

Fuente: Infobae

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