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El Niño 2026: claves para aprovechar la fertilización

mayo 25, 2026
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En época de sequía, la fertilización a la medida juega un papel fundamental en el correcto desarrollo del cultivo. (Foto: Pexels)

Durante un posible escenario de El Niño, la fertilización no debe verse solo como una aplicación más dentro del calendario agrícola.

Cuando hay calor, lluvias irregulares o menor humedad en el suelo, la planta puede absorber nutrientes con más dificultad, aunque el fertilizante ya esté aplicado.

Por eso, la clave no está únicamente en aplicar más, sino en aplicar mejor: elegir la fuente adecuada, el momento correcto, la dosis necesaria y una fórmula coherente con el cultivo, la etapa y la disponibilidad de agua.

En mayo de 2026, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) reportó una vigilancia de El Niño y señaló una alta probabilidad de que el fenómeno se desarrolle durante mayo-julio de 2026 y continúe hacia el invierno del hemisferio norte 2026-2027.

Para el agricultor, esta información no debe interpretarse como alarma, sino como una señal para revisar el manejo de agua, suelo y nutrición con más anticipación.

Por qué El Niño cambia la forma de pensar la fertilización

El Niño puede modificar la distribución de lluvias y temperaturas.

En algunas zonas puede coincidir con períodos secos más marcados; en otras, con lluvias irregulares o cambios fuertes entre días secos y lluvias intensas.

Para la fertilización, esto importa porque los nutrientes necesitan condiciones adecuadas de humedad para moverse en el suelo y ser absorbidos por la raíz.

Cuando el suelo está muy seco, la planta reduce su actividad y absorbe menos agua. Si absorbe menos agua, también puede absorber menos nutrientes.

La Universidad de Minnesota explica que las plantas necesitan que el nitrógeno esté disuelto en agua para poder tomarlo; por eso, con muy poca humedad en el suelo, la disponibilidad de nitrógeno para la planta también se reduce.

Esto no significa suspender toda fertilización, sino manejarla con más criterio. En condiciones de calor o posible sequía, una estrategia eficiente debe preguntarse:

  • Qué necesita el cultivo en esta etapa
  • Cuánta humedad hay en el suelo
  • Qué nutrientes son prioritarios
  • Qué fuente conviene aplicar
  • Cuándo será mejor el momento de aplicación
  • Cómo evitar pérdidas o baja eficiencia

Eficiencia nutricional: no es solo cantidad

La eficiencia nutricional se refiere a qué tan bien aprovecha la planta los nutrientes disponibles.

Una fertilización puede ser técnicamente correcta en dosis, pero poco eficiente si se aplica cuando el cultivo no puede absorberla bien.

Durante El Niño, la eficiencia puede verse afectada por:

  • Baja humedad en el suelo
  • Temperaturas altas
  • Raíces con menor actividad
  • Lluvias irregulares
  • Pérdidas por volatilización, escorrentía o lavado
  • Aplicaciones fuera de la etapa de mayor demanda
  • Suelos compactados o con poca materia orgánica

Por eso, en vez de pensar solo en “más fertilizante”, conviene pensar en nutrición estratégica.

Esto implica ajustar el programa según el cultivo, la etapa fenológica, la expectativa de lluvia y el estado real del suelo.

Aquí es donde cobran valor las fórmulas diseñadas para cultivos específicos.

Una nutrición pensada para maíz, café, arroz o papa no debería responder únicamente a una receta general, sino a la demanda del cultivo y al momento productivo.

El agua y los nutrientes trabajan juntos

Agua y nutrición no son temas separados.

Un cultivo bien nutrido puede responder mejor al estrés, pero una planta bajo fuerte déficit hídrico no aprovechará igual los nutrientes aplicados.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) explica que el manejo del agua y de los nutrientes está estrechamente relacionado, especialmente en sistemas agrícolas donde la disponibilidad hídrica puede limitar el rendimiento.

La FAO también señala que un mejor manejo de la fertilidad puede contribuir a mejorar la eficiencia en el uso del agua en condiciones de secano o estrés hídrico.

En campo, esto se traduce en una idea sencilla: fertilizar sin considerar humedad puede reducir la eficiencia de la aplicación.

Antes de aplicar, conviene revisar si hay humedad suficiente, si se esperan lluvias útiles o si el cultivo está en condiciones de aprovechar la nutrición.

Nutrientes clave bajo calor y posible sequía

Cada cultivo tiene sus propias necesidades, pero bajo condiciones de calor y menor disponibilidad de agua algunos nutrientes suelen requerir mayor atención.

El nitrógeno es clave para crecimiento y rendimiento, pero también es uno de los nutrientes más sensibles a pérdidas y a malas sincronizaciones.

Si se aplica demasiado temprano, muy tarde o sin humedad suficiente, puede bajar su aprovechamiento.

El fósforo es importante para desarrollo radicular y establecimiento. En condiciones de estrés, una raíz bien desarrollada ayuda a explorar mejor el suelo.

El potasio participa en funciones relacionadas con regulación hídrica, apertura y cierre de estomas, transporte de azúcares y llenado de frutos, granos o tubérculos.

En varios cultivos, su manejo cobra importancia cuando hay estrés por agua.

El calcio, el magnesio y otros elementos secundarios también pueden tener un papel importante en estructura, funcionamiento fisiológico y calidad, según el cultivo.

Los micronutrientes no deben aplicarse por rutina, pero sí revisarse cuando hay deficiencias, análisis de suelo, análisis foliar o síntomas consistentes.

En estrés, una deficiencia pequeña puede volverse más visible porque la planta tiene menos margen para compensar.

La optimización de nutrientes es clave para superar periodos de estrés hídrico. (Foto: Pexels)

Maíz: sincronizar nutrición con crecimiento y humedad

En maíz, la fertilización eficiente durante El Niño debe enfocarse en sincronizar nutrientes con las etapas de mayor demanda.

El cultivo puede resentir la falta de agua durante crecimiento vegetativo, floración y llenado de grano, por lo que una nutrición mal programada puede limitar aún más su potencial.

La FAO señala que el maíz es sensible al déficit de agua y que la respuesta del rendimiento depende de la etapa en la que ocurre el estrés.

Por eso, la nutrición debe pensarse junto con la humedad disponible y el calendario del cultivo.

En maíz conviene vigilar:

  • Desarrollo de raíces en etapas tempranas
  • Disponibilidad de nitrógeno durante crecimiento vegetativo
  • Condición del cultivo antes de floración
  • Humedad del suelo antes de aplicaciones importantes
  • Presencia de malezas que compiten por agua y nutrientes
  • Color, vigor y uniformidad del lote

Si el cultivo está bajo sequía fuerte, aplicar nitrógeno sin humedad puede reducir el aprovechamiento.

En cambio, una aplicación oportuna, cerca de una lluvia útil o con humedad adecuada, puede mejorar la respuesta del cultivo.

En maíz, las fórmulas específicas por etapa pueden ayudar a ordenar mejor la nutrición.

Una cosa es estimular establecimiento y raíz, y otra distinta es sostener crecimiento, floración y llenado de grano.

Cuando el productor se pregunta qué aplicar, la respuesta debería partir del estado del lote, la etapa del cultivo y el análisis técnico, no solo de una dosis general.

Café: nutrir para sostener vigor, floración y llenado

En café, el Fenómeno de El Niño en 2026 puede influir en la disponibilidad de agua, la floración, el desarrollo del fruto y la recuperación de la planta después de períodos secos.

Un cafetal con estrés hídrico puede perder vigor, mostrar defoliación o reducir su capacidad de sostener frutos.

La nutrición en café debe mirar más allá del crecimiento vegetativo.

También debe apoyar procesos como floración, cuajado, llenado de fruto y recuperación del tejido productivo.

En café conviene vigilar:

  • Vigor general de la planta
  • Presencia de defoliación
  • Estado de floración y frutos
  • Humedad del suelo
  • Sombra y cobertura
  • Deficiencias visibles en hojas
  • Historial de análisis de suelo o foliar

Investigaciones en café han señalado la importancia del calcio y el potasio en condiciones de estrés abiótico, incluyendo calor y sequía.

El calcio participa en respuestas fisiológicas de la planta, mientras que el potasio está relacionado con la regulación hídrica y el funcionamiento de la planta bajo estrés.

Esto abre una idea importante para el productor: en café, la fertilización durante un año seco no debe centrarse únicamente en “verdear” la planta.

También debe buscar sostener equilibrio nutricional, favorecer raíces activas, apoyar el llenado de fruto y evitar que el estrés debilite demasiado el cafetal.

Si ya se observan deficiencias o pérdida de vigor, conviene revisar si el cafetal necesita una fórmula más ajustada a su etapa productiva, una corrección puntual de nutrientes o un programa que combine suelo, foliar y manejo de humedad, según recomendación técnica.

Arroz: cuidar nutrición

El arroz tiene una relación muy estrecha con el agua. En sistemas de riego, la lámina, la humedad del suelo y el manejo del agua influyen directamente en la disponibilidad de nutrientes.

En sistemas de secano o lluvia, los períodos secos pueden afectar establecimiento, macollamiento, floración y llenado.

Durante El Niño, el arroz puede enfrentar dos retos: menor disponibilidad de agua en algunas zonas y mayor necesidad de usar la fertilización con precisión.

La FAO señala que un mayor control del régimen de agua en arroz facilita una nutrición más eficiente, incluyendo suficiente humedad para la absorción de fósforo y menor pérdida de nitrógeno por procesos como lixiviación, nitrificación o desnitrificación, según el sistema.

En arroz conviene vigilar:

  • Nivel y disponibilidad de agua
  • Uniformidad del lote
  • Macollamiento
  • Color y vigor del cultivo
  • Momento de aplicación de nitrógeno
  • Deficiencias asociadas a suelos con problemas de disponibilidad
  • Etapas cercanas a floración y llenado

Una aplicación mal sincronizada puede perder eficiencia si el lote está demasiado seco, si el agua se pierde rápido o si las condiciones no favorecen la absorción.

Cuando el productor se pregunta qué aplicar, primero debe revisar si el cultivo tiene condiciones para aprovecharlo.

Luego puede elegir si necesita una fórmula para establecimiento, macollamiento, desarrollo reproductivo o llenado, según el sistema de producción.

Papa: nutrición precisa

La papa es un cultivo exigente en nutrición y sensible a cambios de humedad.

Durante períodos secos o calientes, el estrés puede afectar crecimiento, formación de tubérculos, llenado y calidad.

Además, una nutrición desbalanceada puede aumentar problemas de calidad o reducir el aprovechamiento del agua.

La FAO indica que la papa tiene requerimientos relativamente altos de fertilización y menciona, para cultivos irrigados, rangos de referencia de nitrógeno, fósforo y potasio.

También destaca la importancia de suelos bien drenados, aireados y porosos para el cultivo.

En papa conviene vigilar:

  • Desarrollo inicial de raíces
  • Formación y llenado de tubérculos
  • Humedad del suelo
  • Compactación o mal drenaje
  • Uniformidad del cultivo
  • Deficiencias de potasio, calcio o magnesio
  • Calidad del tubérculo

El Centro Internacional de la Papa (CIP) señala que el potasio es importante en la regulación del movimiento estomático y el estado hídrico de la planta, además de ser un nutriente relevante por la extracción que realiza el cultivo.

En papa, la eficiencia nutricional debe cuidar tanto rendimiento como calidad.

No se trata solo de producir más volumen, sino de sostener tubérculos uniformes, sanos y con buen llenado.

Por eso, una fórmula adecuada por etapa puede ser una herramienta útil cuando se combina con humedad suficiente, buen aporque, manejo de suelo y monitoreo técnico.

Si el cultivo ya muestra bajo vigor, amarillamiento, llenado irregular o síntomas de deficiencia, conviene confirmar el problema antes de corregir.

Una aplicación general puede no resolver una deficiencia específica, y una corrección tardía puede tener menor efecto.

Evitar pérdidas: aplicar cuando el cultivo pueda aprovechar

Durante El Niño, una parte importante de la fertilización eficiente consiste en evitar pérdidas.

El fraccionamiento puede ser especialmente útil en nutrientes móviles como el nitrógeno, porque permite acercar la aplicación al momento de demanda del cultivo.

Sin embargo, debe hacerse con criterio técnico, disponibilidad de mano de obra, pronóstico de lluvia y condiciones reales del lote.

Qué fórmula necesita este cultivo en esta etapa

Durante El Niño, la pregunta no debería ser solo “¿cuánto fertilizante aplico?”, sino qué fórmula necesita este cultivo en esta etapa y bajo estas condiciones.

Un programa eficiente debe considerar:

  • Cultivo
  • Etapa fenológica
  • Tipo de suelo
  • Humedad disponible
  • Historial de fertilización
  • Análisis de suelo o foliar
  • Expectativa de lluvia
  • Rendimiento esperado
  • Problemas visibles de vigor o deficiencia

Aquí es donde las soluciones nutricionales formuladas por cultivo pueden despertar interés técnico.

Un productor de maíz no necesita exactamente el mismo enfoque que uno de café, arroz o papa.

Cada cultivo tiene momentos de demanda distintos, nutrientes prioritarios y riesgos diferentes bajo calor o sequía.

La elección de una fórmula debe ayudar a responder una necesidad agronómica concreta: establecer mejor, sostener crecimiento, fortalecer floración, apoyar llenado o corregir una deficiencia.

Fertilizar mejor es decidir con más contexto

El Niño puede traer condiciones que obligan a mirar la fertilización con más cuidado.

Bajo calor, sequía o lluvias irregulares, una mala sincronización puede reducir el aprovechamiento de nutrientes y aumentar costos.

Para maíz, la prioridad está en sincronizar nutrición con crecimiento, floración y llenado.

En café, sostener vigor, raíces, floración y fruto. En arroz, coordinar fertilización con manejo de agua.

En papa, cuidar raíz, tubérculo, llenado y calidad.

Fertilizar eficientemente durante El Niño no significa aplicar más por temor a perder rendimiento.

Significa aplicar con criterio, con humedad adecuada, con una fórmula coherente y con asesoría técnica cuando sea necesario.

En un año de mayor incertidumbre climática, la nutrición a la medida de lo que el cultivo necesita puede ayudar al cultivo a aprovechar mejor cada lluvia, cada riego y cada aplicación.

Fuentes: Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos / Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura / Centro Internacional de la Papa / Universidad de Minnesota Extension / Frontiers in Agronomy

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