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Claves para usar mejor el nitrógeno durante El Niño

mayo 28, 2026
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El nitrógeno es un elemento que apoya el desarrollo vegetativo de los cultivos, pero su aplicación debe ir de la mano con la lluvia o irrigación. (Foto: Pexels)

Uno de los procesos que requiere más atención durante periodos de sequía, como la que puede causar el Fenómeno de El Niño es la fertilización nitrogenada.

Esto porque el calor, la falta de humedad y las lluvias irregulares pueden reducir su aprovechamiento o aumentar el riesgo de pérdidas.

Para el agricultor, esto significa que no basta con aplicar nitrógeno según calendario.

También conviene revisar el momento, la fuente, la humedad del suelo, la etapa del cultivo y la probabilidad de lluvia.

En un año con posible sequía o períodos secos más marcados, la pregunta no debería ser solo cuánto nitrógeno aplicar, sino cómo lograr que el cultivo realmente lo aproveche.

En mayo de 2026, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) reportó una vigilancia de El Niño y señaló que era probable que el fenómeno se desarrollara pronto, con 82 % de probabilidad para mayo-julio de 2026 y 96 % de probabilidad de continuar durante diciembre de 2026 a febrero de 2027.

Para la agricultura, este tipo de información funciona como una señal para revisar el manejo de agua, suelo y nutrición con más anticipación.

¿Por qué el nitrógeno puede ser menos eficiente durante El Niño?

El nitrógeno es uno de los nutrientes más importantes para el crecimiento de los cultivos.

Participa en el desarrollo vegetativo, la formación de proteínas, la fotosíntesis, el vigor de la planta y, en muchos cultivos, la construcción del rendimiento.

Sin embargo, también es uno de los nutrientes más sensibles al manejo.

Puede perderse por volatilización, lavado, escorrentía o desnitrificación, según la fuente utilizada, el tipo de suelo, la humedad, la temperatura y el momento de aplicación.

Durante El Niño, el problema puede presentarse de dos formas.

Por un lado, el nitrógeno puede perderse antes de que la planta lo aproveche.

Por otro, puede permanecer en el suelo o en la superficie, pero no estar disponible para la planta por falta de humedad.

Este segundo punto es muy importante.

En sequía, el problema no siempre es que el fertilizante desaparezca.

A veces el nutriente está aplicado, pero la planta no puede tomarlo porque necesita agua para moverlo hacia la raíz y absorberlo.

Cuántos días puede resistir el nitrógeno sin lluvia

No existe un número único de días que aplique para todos los fertilizantes, suelos y cultivos.

La respuesta depende principalmente de la fuente de nitrógeno y de las condiciones del campo.

En el caso de la urea aplicada sobre la superficie, el riesgo principal es la volatilización de amoníaco. Si el suelo está totalmente seco, la reacción puede ser muy baja.

Pero si hay algo de humedad, presencia de ureasa, temperatura alta y luego secado rápido, la urea puede comenzar a transformarse y aumentar el riesgo de pérdida.

La Universidad de Minnesota explica que la hidrólisis de la urea puede ocurrir en aproximadamente dos a cuatro días cuando hay humedad y actividad de la enzima ureasa. También indica que una lluvia pequeña, alrededor de 0.25 pulgadas, puede ayudar a mover la urea lo suficiente dentro del suelo para reducir pérdidas por amoníaco.

La Universidad Estatal de Iowa, por su parte, señala que una lluvia de 0.25 a 0.5 pulgadas o la incorporación dentro de los dos a tres días posteriores a la aplicación puede ayudar a minimizar pérdidas por volatilización.

En términos prácticos, esto deja una recomendación clara:

Si se aplica urea o una fuente con urea en superficie, conviene hacerlo cerca de una lluvia útil, con incorporación, con riego o con una tecnología que ayude a proteger el nitrógeno cuando las condiciones lo justifiquen.

El riesgo no es igual en suelo seco que en suelo húmedo que se seca rápido

Durante El Niño puede haber períodos secos prolongados, pero también lluvias aisladas. Ese comportamiento irregular puede complicar la eficiencia del nitrógeno.

Un suelo muy seco puede limitar la reacción inicial del fertilizante, pero también limita la absorción del cultivo.

En cambio, un suelo con algo de humedad, altas temperaturas y varios días sin lluvia después de aplicar urea puede aumentar la volatilización.

El riesgo cambia según el escenario:

  • Si el suelo está totalmente seco, el nitrógeno puede no moverse ni estar disponible para la raíz
  • Si hay poca humedad y luego calor, puede aumentar el riesgo de volatilización en fuentes como urea
  • Si llueve fuerte después de aplicar, puede haber riesgo de escorrentía o lavado según el suelo y la forma del nitrógeno
  • Si el suelo se satura, pueden presentarse pérdidas por desnitrificación
  • Si el cultivo está estresado, puede absorber menos aunque haya nutrientes disponibles

La eficiencia del nitrógeno depende de encontrar el punto adecuado entre humedad, momento de aplicación y demanda del cultivo.

Estrategias para mejorar la eficiencia del nitrógeno durante El Niño

Durante El Niño, la eficiencia del nitrógeno mejora cuando se combinan varias decisiones: aplicar con humedad adecuada, acercar la fertilización a momentos de demanda, evitar aplicaciones fuertes sin lluvia prevista, incorporar o regar cuando sea posible, fraccionar cuando el sistema lo permita y elegir fuentes que reduzcan pérdidas en condiciones de riesgo.

También es importante controlar malezas, porque compiten por agua y nutrientes.

Un cultivo con malezas fuertes puede aprovechar menos el nitrógeno aplicado, especialmente en períodos secos.

De igual forma, un suelo compactado, descubierto o con baja humedad puede limitar la respuesta, aunque la dosis sea correcta.

La eficiencia no depende de una sola práctica. Es el resultado de combinar fuente, momento, dosis, humedad y estado del cultivo.

Cuando el nitrógeno necesita protección

En años con clima irregular, como puede ocurrir durante El Niño, cobra más importancia revisar tecnologías que ayuden a proteger el nitrógeno.

Por ejemplo, si se aplica una fuente ureica en superficie, con calor, residuos en el suelo y varios días sin lluvia, el riesgo de volatilización puede justificar el uso de una fuente con tecnología para mejorar la eficiencia del nitrógeno.

Si el problema principal es la falta de humedad, también puede ser necesario ajustar el momento de aplicación para que el cultivo pueda aprovechar mejor el nutriente.

Este punto es clave: el productor no solo necesita aplicar nitrógeno; necesita que ese nitrógeno permanezca disponible y llegue al cultivo.

Por eso, cuando el clima complica la fertilización, conviene preguntar por soluciones nitrogenadas diseñadas para reducir pérdidas, mejorar el aprovechamiento y adaptarse mejor a condiciones de calor o lluvia irregular.

Fertilización foliar: apoyo puntual

Durante sequía o calor, algunos productores buscan corregir deficiencias con aplicaciones foliares.

Estas pueden ser útiles como apoyo puntual, pero no reemplazan por completo la nutrición nitrogenada del suelo, especialmente en cultivos de alta demanda.

Una aplicación foliar puede ayudar cuando existe una deficiencia identificada, el cultivo tiene área foliar activa y las condiciones de temperatura permiten aplicar con seguridad.

Sin embargo, si el problema principal es una mala eficiencia del nitrógeno en el suelo, la solución no siempre será aplicar por hoja, sino mejorar la fuente, el momento y la forma de aplicación.

En condiciones de calor intenso, aplicar mal puede aumentar el estrés.

Por eso, una aplicación foliar debe verse como una herramienta complementaria, no como una solución universal.

Mejorar la eficiencia del nitrógeno es cuidar la inversión

Durante El Niño, la fertilización nitrogenada debe cambiar de enfoque. No basta con aplicar nitrógeno; hay que protegerlo, sincronizarlo y asegurarse de que el cultivo pueda aprovecharlo.

Cuando la lluvia es incierta, la urea convencional puede quedarse corta como estrategia si se aplica en superficie y sin incorporación.

En cambio, una fuente con tecnología para reducir pérdidas por volatilización puede ayudar al productor a manejar mejor esos días de espera hasta que llegue una lluvia útil o existan mejores condiciones de humedad.

Este es el punto clave para el agricultor: si el clima retrasa la lluvia, el nitrógeno también necesita tiempo y protección.

Elegir una fuente más eficiente puede marcar la diferencia entre fertilizar por rutina y nutrir con estrategia.

Fuente: Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos / Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura / Universidad de Minnesota Extension / Iowa State University Extension and Outreach

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