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¿Habrá Superniño en 2026?

agosto 14, 2026
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De acuerdo con reportes actualizados, hay una probabilidad mayor al 90 % que El Niño alcance una intensidad muy fuerte, por lo que el fenómeno fue bautizado como "Superniño". (Foto: Pexels)

El término “Superniño” se utiliza para describir informalmente un episodio de El Niño excepcionalmente intenso.

No es una categoría meteorológica oficial, pero durante 2026 ha comenzado a cobrar relevancia porque el calentamiento del Pacífico tropical se ha acelerado y los pronósticos apuntan hacia un evento de gran magnitud.

El 13 de agosto, NOAA estimó una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno 2026-2027 del hemisferio norte.

La posibilidad no significa que todos los países enfrentarán necesariamente sequías, inundaciones o temperaturas extremas.

¿Qué es un Superniño?

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) clasifica los episodios del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) de acuerdo con su intensidad, utilizando categorías como débil, moderado, fuerte y muy fuerte.

La propia organización señala expresamente que no utiliza la denominación “Super El Niño”.

“Superniño” o Super El Niño es, por tanto, una expresión utilizada fuera de la clasificación meteorológica oficial para referirse a episodios extraordinariamente intensos.

En pocas palabras El Niño ocurre cuando el océano Pacífico tropical presenta un calentamiento anormal acompañado de cambios en la circulación atmosférica.

Un El Niño muy fuerte ocurre cuando ese calentamiento relativo alcanza valores excepcionalmente altos.

“Superniño” es una forma informal de referirse a los eventos que se encuentran entre los más intensos registrados.

Por eso, desde el punto de vista técnico, para 2026 es preferible hablar de la posibilidad de un El Niño muy fuerte o incluso de intensidad histórica, en lugar de afirmar todavía que existe oficialmente un “Superniño”.

¿Por qué se habla de un posible Superniño en 2026?

La principal razón es la rapidez con la que El Niño se está fortaleciendo y, sobre todo, las proyecciones publicadas durante los últimos meses.

La Discusión Diagnóstica del ENOS publicada por el Climate Prediction Center (CPC) de NOAA el 13 de agosto de 2026 señala que El Niño continúa intensificándose y que existe una probabilidad superior al 90 % de que alcance una categoría muy fuerte durante el otoño e invierno 2026-2027 del hemisferio norte.

Pero NOAA agregó un dato todavía más relevante.

Para el trimestre octubre-diciembre de 2026, existe actualmente un 69 % de probabilidad de que el evento alcance un valor RONI de +2.5 °C o superior.

Según NOAA, alcanzar ese nivel supondría superar la intensidad de los episodios anteriores de El Niño presentes en su registro desde 1950.

Es precisamente este escenario el que ha dado mayor fuerza a la posibilidad de que durante los próximos meses se hable ampliamente de un “Superniño 2026”.

¿Qué muestran el océano y la atmósfera?

Durante julio de 2026, NOAA registró un valor de +1.4 °C en la región Niño 3.4, mientras que en sectores más orientales del Pacífico las anomalías fueron todavía mayores.

También se observaron cambios en los vientos, las precipitaciones tropicales y las temperaturas bajo la superficie del océano compatibles con un El Niño en intensificación.

El International Research Institute for Climate and Society (IRI), de Columbia University, había identificado ya durante julio una señal similar.

En su conjunto de modelos, 23 de 26 proyectaban un El Niño muy fuerte para el trimestre octubre-diciembre de 2026, utilizando como referencia una anomalía Niño 3.4 igual o superior a +2.0 °C.

El pronóstico de El Niño se ha fortalecido durante 2026

La evolución de los pronósticos también permite entender por qué el término “Superniño” ha ganado atención recientemente.

A comienzos de junio, la OMM estimaba una probabilidad del 80 % de presencia de El Niño durante junio-agosto, con probabilidades cercanas o superiores al 90 % de que continuara durante los meses siguientes.

En ese momento, los modelos indicaban principalmente un evento entre moderado y fuerte.

Para finales de julio, la OMM ya informaba que un El Niño fuerte estaba desarrollándose y continuaría intensificándose durante agosto-octubre.

Finalmente, la actualización de NOAA del 13 de agosto elevó el escenario hasta una probabilidad superior al 90 % de un evento muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte.

¿Cómo se mide la intensidad de El Niño?

Para entender estas cifras es necesario conocer brevemente cómo se monitorea el fenómeno.

Una de las regiones más importantes es Niño 3.4, ubicada en el Pacífico ecuatorial.

Los científicos analizan cuánto se desvía la temperatura de la superficie del océano respecto de sus condiciones climatológicas habituales.

NOAA utiliza actualmente el Relative Oceanic Niño Index (RONI), que considera el calentamiento relativo de Niño 3.4 respecto al comportamiento térmico general de los océanos tropicales.

Este método busca distinguir mejor el calentamiento relacionado específicamente con ENOS dentro de un océano global que también se ha calentado.

En la clasificación empleada por NOAA:

  • entre +0.5 y menos de +1.0 °C corresponde a El Niño débil;
  • entre +1.0 y menos de +1.5 °C, moderado;
  • entre +1.5 y menos de +2.0 °C, fuerte;
  • +2.0 °C o más, muy fuerte.

Para octubre-diciembre de 2026, NOAA asigna actualmente un 95 % de probabilidad a la categoría muy fuerte.

Dentro de ese escenario, calcula un 69 % de probabilidad de alcanzar al menos +2.5 °C en RONI, nivel que considera histórico respecto de su registro desde 1950.

¿Ha habido otros “Superniños”?

Aunque el término no sea oficial, existen varios episodios históricos que suelen utilizarse como referencia cuando se habla de El Niño de intensidad extraordinaria.

Entre ellos destacan 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.

Un estudio publicado en Geophysical Research Letters analizó estos eventos incorporando la incertidumbre existente en las mediciones de temperatura superficial del océano.

Los investigadores concluyeron que los tres estuvieron entre los episodios más fuertes observados y que, estadísticamente, no era posible establecer con suficiente confianza cuál había sido definitivamente el más intenso utilizando únicamente el índice Niño 3.4.

El episodio 2015-2016, por ejemplo, fue uno de los más fuertes registrados desde 1950 y presentó características comparables con los eventos de 1982-1983 y 1997-1998, aunque su distribución del calentamiento a través del Pacífico fue diferente.

Esto también deja una enseñanza importante: dos episodios de El Niño con intensidades similares no necesariamente producen exactamente los mismos efectos regionales.

Superniño es igual a sequía más severa?

No siempre, y este es uno de los puntos más importantes para interpretar correctamente el pronóstico de 2026.

NOAA advierte que la intensidad de El Niño no corresponde automáticamente con la intensidad de sus impactos.

Un evento muy fuerte puede aumentar la confianza en algunos patrones típicamente asociados con El Niño, pero no garantiza que cada región experimente lluvias, sequías o temperaturas extremas de determinada magnitud.

La OMM también explica que los efectos de cada episodio dependen de varios elementos: intensidad, duración, época del año y su interacción con otros componentes del sistema climático.

Esto resulta especialmente relevante para México, Centroamérica y el norte de Sudamérica, donde la topografía, la proximidad al Caribe y al Pacífico, los sistemas tropicales y otros factores pueden generar respuestas distintas incluso dentro de un mismo país.

Un El Niño más fuerte no significa una sequía más fuerte.

Lo correcto es analizar conjuntamente el estado del ENOS y los pronósticos estacionales y meteorológicos específicos de cada región.

¿Qué significa el pronóstico para el agricultor?

Para el sector agrícola, el principal valor de conocer con anticipación la posible intensidad de El Niño está en la planificación.

Las perspectivas estacionales pueden ayudar a anticipar escenarios de disponibilidad de agua, establecer estrategias de riego, evaluar fechas de siembra, ajustar determinadas labores agrícolas y mantener una vigilancia más estrecha sobre las condiciones del cultivo.

Sin embargo, un pronóstico global de El Niño no debe utilizarse por sí solo para tomar decisiones en una finca.

> Lea también: Claves para aprovechar mejor el nitrógeno durante El Niño

Un productor debe considerar también las perspectivas emitidas por el servicio meteorológico de su país, el pronóstico de corto y mediano plazo, la humedad del suelo, la etapa fenológica del cultivo y las condiciones particulares de su zona.

Esta precaución será especialmente importante durante los próximos meses si El Niño continúa evolucionando hacia los niveles proyectados actualmente.

Superniño en 2026

Desde el punto de vista científico, todavía no corresponde afirmar que habrá oficialmente un “Superniño”, porque esa categoría no existe dentro de la clasificación utilizada por organismos como la OMM.

Lo que sí puede afirmarse, con base en la información disponible al 14 de agosto de 2026, es que El Niño está fortaleciéndose y NOAA considera que existe más de 90 % de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno 2026-2027 del hemisferio norte.

Además, NOAA calcula actualmente un 69 % de probabilidad de que entre octubre y diciembre alcance una intensidad que superaría los episodios anteriores de su registro RONI desde 1950.

> Le podría interesar: El nuevo pronóstico del NOAA de El Niño

Por ello, el término “Superniño” puede aparecer cada vez con mayor frecuencia durante los próximos meses.

Para agricultores y técnicos, sin embargo, lo más importante no será el nombre que reciba el evento, sino cómo evolucione y qué indiquen los pronósticos de lluvia, temperatura y disponibilidad hídrica para cada territorio.

Fuentes: Climate Prediction Center (CPC) / National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) / World Meteorological Organization (WMO) / International Research Institute for Climate and Society (IRI), Columbia University / National Centers for Environmental Information (NCEI/NOAA) / Geophysical Research Letters / Bulletin of the American Meteorological Society

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