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3 formas de mejorar el uso del agua en cultivos según los expertos

13 de junio de 2024
El INIFAP investiga cómo hacer más eficiente el uso del agua. (Foto: Pixabay)

El agua es un recurso vital para la agricultura, siendo responsable de aproximadamente el 70 % del consumo total de este recurso a nivel mundial.

La gestión eficiente del agua es, por lo tanto, importante para garantizar la sostenibilidad de las actividades agrícolas.

En México, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ha enfocado sus esfuerzos en la investigación y desarrollo de tecnologías que promuevan un uso más eficiente del agua en la agricultura.

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Investigación

En este sentido, el doctor Ramón Trucios Caciano, investigador del Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Relación Agua Suelo Planta y Atmósfera (CENID-RASPA) del INIFAP, ha destacado tres ejes fundamentales en la investigación para la eficiencia del uso del agua:

1. Adopción de tecnologías para riego: la implementación de tecnologías avanzadas no siempre implica la adquisición de equipos costosos o novedosos.

En muchas áreas agrícolas, se puede mejorar significativamente la eficiencia del riego mediante la nivelación adecuada del terreno y la corrección de las dimensiones de las melgas.

Estas prácticas básicas, aunque simples, pueden incrementar la eficiencia de la aplicación del agua, asegurando que esta llegue de manera más efectiva a las raíces de las plantas.

2. Alternativas de riego ante la disminución de recursos hídricos: la reducción en la cantidad y calidad del agua disponible ha llevado a la búsqueda de alternativas que optimicen su uso.

Sistemas como el riego por goteo, ya sea superficial o subterráneo, tienen una eficiencia de aplicación superior al 90 %, en comparación con métodos tradicionales como el riego rodado, que presenta una eficiencia del 50 %.

Este último, aunque menos eficiente, sigue siendo predominante en cultivos básicos como el maíz debido a su menor costo y facilidad de implementación.

3. Determinación del momento adecuado de riego: basado en datos de evapotranspiración, este eje busca establecer calendarios de riego precisos.

Considerar factores como la evaporación y la transpiración es importante para reducir el estrés hídrico en los cultivos y optimizar el uso del agua, asegurando que se aplique solo cuando la planta lo necesita.

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La agricultura debe adaptarse a las condiciones climáticas. (Foto: Gobierno de México)

Adaptarse

La variabilidad climática ha presentado nuevos retos para la agricultura de temporal, donde las lluvias irregulares y los chubascos torrenciales afectan los ciclos de maduración de los cultivos.

“Uno de los desafíos en la agricultura es adaptarse a las condiciones climáticas presentes y buscar cultivos alternativos que se desarrollen en dichas condiciones climáticas de las regiones a fin de no alterar la disponibilidad del recurso hídrico”, afirmó Trucios.

En regiones como la Comarca Lagunera, el riego es una práctica esencial. Ahí, cerca del 50 % del riego se destina a cultivos como maíz y sorgo forrajero, mientras que el resto se utiliza para producir alfalfa, frutales como nogal y vid, así como hortalizas.

En esta área, el riego rodado es la modalidad predominante debido a su adecuación a las condiciones económicas y a la rentabilidad de los cultivos.

Agua subterránea

El doctor también resaltó la importancia de la gestión del agua subterránea, destacando que “nosotros los usuarios hemos roto los ciclos del uso del agua”.

La extracción excesiva de los acuíferos, sin permitir una recarga natural adecuada, crea un déficit hídrico.

“Estamos extrayendo un volumen mayor al que naturalmente se recarga debido a una población creciente y con esto rompemos el equilibrio”, explicó el investigador.

La investigación y adopción de tecnologías eficientes para el uso del agua en la agricultura son importantes para enfrentar los retos actuales de la gestión hídrica.

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Los esfuerzos del INIFAP, a través del CENID-RASPA, son un paso significativo hacia una agricultura más sostenible y resiliente.

Implementar prácticas adecuadas y adaptar los cultivos a las condiciones climáticas y de recursos disponibles son estrategias clave para asegurar la producción agrícola en el futuro.

El avance en estas áreas no solo beneficiará a los agricultores, sino que también contribuirá a la preservación de los recursos hídricos, garantizando su disponibilidad para las generaciones venideras.

Fuente: Gobierno de México

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