- Prepare el terreno. Evalúe el suelo, su fertilidad y condición general antes de sembrar. Esto ayuda a definir mejor el manejo y a crear un ambiente adecuado para la germinación.
- Seleccione y prepare bien la semilla. Elija variedades adaptadas a la zona y, de ser posible, use semilla tratada para mejorar la protección inicial y favorecer una buena emergencia.
- Realice la siembra en campo. El maíz se siembra directamente en el terreno, ya sea de forma manual o con sembradora, buscando una distribución uniforme en toda el área.
- Cuide la profundidad de siembra. Coloque las semillas a unos 5 cm de profundidad para facilitar el contacto con la humedad del suelo y promover una germinación más uniforme.
- Respete distancia y densidad. Mantenga una separación adecuada entre plantas e hileras para que el cultivo aproveche mejor la luz, el espacio y los nutrientes desde el inicio.
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