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Plagas, enfermedades y malezas que pueden aumentar con El Niño

mayo 18, 2026
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La incidencia de plagas, enfermedades y malezas puede verse en aumento tras los cambios que genera el fenómeno de El Niño. (Foto: Cambiagro)

Cuando se habla del Fenómeno El Niño, muchas veces la atención se concentra en la lluvia, la sequía o las altas temperaturas.

Sin embargo, para el agricultor hay otro punto importante: los cambios en el clima también pueden modificar la presión de plagas, enfermedades y malezas en el campo.

En mayo de este año (2026), la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) reportó una vigilancia de El Niño y señaló que era probable que surgiera pronto, con 82% de probabilidad para mayo-julio de 2026 y 96% de probabilidad de continuar durante diciembre de 2026 a febrero de 2027.

NOAA también aclaró que los eventos más fuertes no garantizan impactos más severos, sino que aumentan la probabilidad de ciertos efectos climáticos.

Para el agricultor, esto no significa que todos los cultivos tendrán más plagas o enfermedades de forma automática.

Significa que conviene observar mejor el ambiente del cultivo: humedad del suelo, temperatura, lluvias irregulares, malezas, vigor de la planta y aparición de focos iniciales.

El Niño también puede cambiar el ambiente sanitario del cultivo

El Niño puede alterar los patrones de lluvia y temperatura. En Centroamérica, especialmente en el Corredor Seco, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indica que El Niño se asocia históricamente con condiciones secas entre junio y diciembre, lo que puede afectar la temporada de primera y la postrera. En el norte de Sudamérica, la FAO señala que El Niño suele relacionarse con lluvias por debajo de lo normal entre junio y marzo del año siguiente.

Estos cambios pueden influir en la sanidad del cultivo de varias formas:

  • Una planta con estrés hídrico puede perder vigor
  • El calor puede acelerar el ciclo de algunos insectos
  • La falta de humedad puede favorecer ciertas plagas, como ácaros o algunas polillas
  • Las lluvias después de períodos secos pueden activar enfermedades foliares o del suelo
  • Las malezas pueden competir con más fuerza por agua y nutrientes
  • Algunos insectos pueden mantenerse en malezas, residuos o frutos remanentes

Por eso, durante El Niño, el manejo sanitario no debe verse como una reacción tardía, sino como una vigilancia preventiva. Detectar temprano ayuda a decidir si basta con manejo cultural, si conviene reforzar el monitoreo o si ya es necesario consultar una solución específica para controlar una plaga, enfermedad o maleza.

No todo aumenta: el riesgo depende del cultivo y la zona

Es importante evitar una idea equivocada: El Niño no significa que todas las plagas, enfermedades y malezas aumentarán en todos los cultivos.

En algunos casos, el tiempo seco puede reducir enfermedades que necesitan humedad constante. Pero en otros, una lluvia fuerte después de varios días secos puede crear condiciones favorables para manchas foliares, pudriciones o problemas en raíces. De la misma manera, algunas plagas pueden aumentar con calor y baja humedad, mientras otras dependen más de la presencia de hospederos, residuos de cosecha o cultivos vecinos.

Por eso, la pregunta no debe ser solo: “¿Qué plaga trae El Niño?”, sino:

¿Qué cambia en mi zona, en mi cultivo y en la etapa actual de la planta?

A partir de ahí, conviene revisar cultivo por cultivo.

Maíz: qué vigilar durante El Niño

En maíz, El Niño puede ser especialmente importante cuando coincide con períodos secos durante establecimiento, crecimiento vegetativo, floración o llenado de grano. La falta de agua reduce el vigor de la planta, limita el desarrollo de raíces y puede hacer que el cultivo tolere peor el daño de plagas o la competencia de malezas.

Plagas en maíz

Durante períodos cálidos y secos, el agricultor debería vigilar con más atención plagas como:

  • Gusano cogollero
  • Trips
  • Ácaros
  • Pulgones
  • Insectos chupadores
  • Gusanos defoliadores
  • Barrenadores
  • Plagas que se mantengan en malezas cercanas

El gusano cogollero merece atención particular porque puede afectar el cogollo y reducir el área foliar en etapas tempranas. En condiciones de estrés, el daño temprano puede ser más relevante porque la planta tiene menos capacidad de compensar. Por eso, en maíz conviene revisar el cogollo, el envés de las hojas, los bordes del lote y las zonas donde el cultivo se ve más débil.

Si el daño ya está presente, lo importante es identificar correctamente la plaga, estimar qué tan extendido está el problema y revisar si se requiere una solución insecticida, biológica o de manejo integrado según la etapa del cultivo. No todos los daños justifican la misma respuesta, y una aplicación sin diagnóstico puede ser tardía, innecesaria o poco efectiva.

Enfermedades en maíz

Durante un período seco, algunas enfermedades foliares pueden reducirse si no hay humedad suficiente. Sin embargo, el riesgo puede cambiar cuando aparecen lluvias intermitentes, rocío, humedad nocturna o riegos que mojan el follaje.

En maíz conviene vigilar:

  • Manchas foliares
  • Pudriciones de tallo o raíz en zonas con mal drenaje
  • Enfermedades que aparezcan después de lluvias
  • Complejos foliares en zonas donde ya existe historial
  • Plantas débiles o con daño previo de insectos

La resistencia genética, cuando está disponible, también forma parte de la prevención sanitaria. Por eso, además de monitorear el clima, conviene conocer el historial del lote, las variedades utilizadas y los problemas que suelen aparecer en la zona.

Cuando las manchas foliares ya aparecen, el siguiente paso no debería ser aplicar de inmediato, sino confirmar si se trata de un problema activo, revisar el historial del lote y evaluar si corresponde una solución fungicida o un ajuste de manejo. La etapa del cultivo, la humedad esperada y la velocidad de avance de la enfermedad ayudan a definir la respuesta.

Malezas en maíz

En maíz, las malezas pueden ser un problema fuerte durante El Niño porque compiten por agua, luz y nutrientes. Esto es más crítico en las primeras etapas, cuando el cultivo todavía no cierra surco.

Durante lluvias irregulares, las malezas pueden aparecer por pulsos: germinan después de una lluvia, crecen durante varios días secos y vuelven a activarse con la siguiente precipitación. Por eso, conviene revisar temprano:

  • Malezas en la línea de siembra
  • Malezas en bordes
  • Plantas hospederas de plagas
  • Zonas donde el maíz está menos vigoroso
  • Competencia durante establecimiento y crecimiento vegetativo

En maíz, una maleza que compite por humedad durante las primeras semanas puede afectar más que una maleza tardía. Si el lote ya presenta alta presión de malezas, conviene definir si el control será manual, mecánico o químico, siempre según el tipo de maleza, el estado del cultivo y las recomendaciones técnicas para la zona.

Café: qué vigilar durante El Niño

En café, El Niño puede modificar la disponibilidad de agua, la floración, el desarrollo del fruto y la presión de algunas plagas. La respuesta no será igual en zonas altas, medias o bajas, ni en cafetales con sombra o a libre exposición.

Plagas en café

La plaga que más conviene vigilar en café durante escenarios secos o asociados a El Niño es la broca del café. El Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé) ha documentado que, durante eventos de El Niño, es necesario estar atento a los niveles de infestación de broca en los frutos y programar el manejo integrado con base en el daño económico y acompañamiento técnico.

Esto no significa que la broca aparezca únicamente durante El Niño. Significa que, ante períodos secos y cambios en lluvia, conviene aumentar la vigilancia de:

  • Frutos remanentes
  • Frutos secos o sobremaduros
  • Frutos caídos
  • Lotes con cosecha irregular
  • Zonas con sombra o microclimas favorables
  • Focos históricos de broca

En café también pueden requerir atención otros problemas como minador de la hoja, cochinillas, escamas, ácaros o insectos asociados a plantas debilitadas, según la zona y el manejo.

Si ya se observan frutos afectados o aumento de infestación, el productor debería pasar del monitoreo a una evaluación más precisa: nivel de daño, distribución en el lote y momento del cultivo. A partir de ahí, puede valorarse una solución de manejo integrado, que puede incluir recolección sanitaria, manejo de frutos remanentes y, cuando corresponda, una herramienta de control autorizada.

Enfermedades en café

Con tiempo seco, algunas enfermedades foliares pueden reducirse temporalmente, pero el riesgo no desaparece. Cuando vuelven las lluvias o se presentan períodos de alta humedad, pueden aparecer condiciones favorables para enfermedades.

En café conviene vigilar:

  • Roya
  • Manchas foliares
  • Antracnosis en zonas o momentos favorables
  • Problemas en frutos
  • Enfermedades asociadas a plantas debilitadas
  • Focos en áreas con poca ventilación

La clave está en no asumir que el tiempo seco elimina el riesgo sanitario. Un cafetal estresado puede perder hojas, reducir vigor y responder peor cuando cambia la humedad.

Si aparecen focos de roya, manchas o problemas en frutos, conviene revisar si la enfermedad está activa, qué tan rápido avanza y en qué etapa está el cafetal. Esa lectura ayuda a decidir si basta con manejo cultural y nutricional o si se requiere apoyo con una solución fungicida adecuada al problema.

Malezas en café

En café, las malezas compiten por agua y nutrientes, especialmente durante períodos secos. Pero tampoco se trata de dejar el suelo completamente descubierto, porque la cobertura puede ayudar a conservar humedad y reducir erosión.

Por eso, el manejo debe ser equilibrado:

  • Evitar malezas agresivas cerca de la planta
  • Conservar coberturas útiles cuando el sistema lo permita
  • Reducir competencia en momentos de déficit hídrico
  • Revisar malezas hospederas de plagas
  • Evitar que bordes y caminos se conviertan en reservorios

En café, la vigilancia durante El Niño debe combinar sanidad, agua, sombra, cobertura y estado de frutos. Si la maleza ya compite con el cultivo, el control debe definirse según el tipo de maleza, la edad del cafetal, la humedad disponible y el riesgo de dejar el suelo expuesto.

Papa: qué vigilar durante El Niño

La papa suele ser sensible a cambios de temperatura, humedad y disponibilidad de agua. En zonas altas, donde se cultiva buena parte de la papa en países andinos y regiones montañosas, el riesgo puede cambiar mucho según la altitud, la época de siembra y la humedad disponible.

Plagas en papa

Durante períodos cálidos y secos, una plaga que merece especial atención es la polilla de la papa. El Centro Internacional de la Papa (CIP) indica que la polilla de la papa, comúnmente Phthorimaea operculella, es la plaga más dañina de papa sembrada y almacenada en áreas cálidas y secas.

En un escenario seco o caluroso, conviene vigilar:

  • Polilla de la papa
  • Minador de la hoja
  • Pulgones
  • Ácaros
  • Insectos en bordes del lote
  • Daño en hojas y tubérculos
  • Problemas en almacenamiento

La polilla de la papa puede afectar tanto en campo como en almacenamiento, por lo que la vigilancia no termina al momento de cosechar.

Si ya se observan galerías, daño en tubérculos o presencia de adultos, conviene actuar con rapidez y confirmar el problema. Según el nivel de daño, puede ser necesario reforzar prácticas de manejo, mejorar el aporque, reducir exposición de tubérculos y evaluar una solución de control específica para la plaga.

Enfermedades en papa

En papa, el tizón tardío sigue siendo una de las enfermedades más importantes. El CIP lo describe como la enfermedad más seria de la papa a nivel mundial, causada por Phytophthora infestans, capaz de destruir hojas, tallos y tubérculos.

Durante El Niño, podría pensarse que el riesgo baja si hay menos lluvia. Pero no siempre es tan simple. Si hay lluvias intermitentes, humedad nocturna, neblina, rocío o riegos que aumentan la humedad del follaje, el riesgo puede mantenerse o reactivarse.

En papa conviene vigilar:

  • Tizón tardío
  • Marchitez bacteriana en zonas con historial
  • Pudriciones de tubérculo
  • Enfermedades en almacenamiento
  • Plantas débiles por falta de agua
  • Focos después de lluvias o riegos

El riesgo sanitario en papa cambia rápido porque el cultivo responde mucho a la humedad del ambiente y del suelo.

Si aparecen síntomas de tizón, manchas o pudriciones, el diagnóstico temprano es clave. En estos casos, el productor debe revisar si las condiciones favorecen el avance de la enfermedad y consultar si corresponde una solución fungicida, un ajuste de riego, mejor ventilación del cultivo o manejo de residuos.

Malezas en papa

En papa, las malezas pueden competir por agua y nutrientes, pero también pueden dificultar labores de aporque, monitoreo y cosecha. Durante períodos secos, esta competencia se vuelve más importante porque el cultivo necesita conservar la mayor humedad posible.

Conviene revisar:

  • Malezas en etapas tempranas
  • Malezas cercanas a surcos
  • Bordes del lote
  • Hospederos de insectos
  • Zonas con poca cobertura del cultivo
  • Malezas que dificultan ventilación

Además, en papa es importante mantener buen manejo del aporque y del suelo para proteger tubérculos y reducir exposición a plagas, especialmente en ambientes secos.

Si las malezas ya están compitiendo con el cultivo, la decisión debe considerar el tamaño de la maleza, el desarrollo de la papa y el método de control más seguro para no afectar el cultivo ni dejar tubérculos expuestos.

Qué señales vigilar en los tres cultivos

Aunque maíz, café y papa tienen riesgos distintos, hay señales comunes que conviene observar durante El Niño:

  • Plantas con pérdida de vigor
  • Hojas enrolladas, amarillas, quemadas o con manchas
  • Presencia de insectos en brotes, cogollos o envés de hojas
  • Focos pequeños que aparecen en zonas repetidas
  • Malezas creciendo más rápido que el cultivo
  • Frutos o tubérculos dañados
  • Daños después de varios días secos
  • Enfermedades que aparecen después de lluvias o riegos
  • Presencia de plagas en bordes, residuos o plantas hospederas

La FAO destaca que El Niño puede predecirse con meses de anticipación y que esa característica permite diseñar acciones preventivas para reducir daños en cultivos, tierras productivas, agua e infraestructura agrícola.

Manejo integrado: observar antes de aplicar

Durante El Niño, el manejo de plagas, enfermedades y malezas debe apoyarse en un enfoque de manejo integrado. Esto significa observar, identificar, prevenir y actuar de manera oportuna, sin depender únicamente de aplicaciones.

La FAO define el manejo integrado de plagas como la consideración cuidadosa de todas las técnicas de control disponibles y la integración de medidas biológicas, químicas, físicas y culturales para mantener cultivos sanos y reducir riesgos para la salud humana y el ambiente.

En la práctica, esto implica:

  • Revisar el cultivo con mayor frecuencia
  • Identificar correctamente el problema
  • Registrar fecha, lote y etapa del cultivo
  • Eliminar residuos, frutos o plantas infestadas cuando aplique
  • Manejar malezas hospederas
  • Cuidar la humedad del suelo
  • Evitar riegos que favorezcan enfermedades
  • Consultar asesoría técnica antes de aplicar productos
  • Respetar etiqueta, dosis autorizada, período de carencia y equipo de protección cuando se utilicen productos autorizados

La meta no es aplicar más, sino decidir mejor. Si el problema ya está presente, el productor debe buscar una solución según el diagnóstico: insecticida o acaricida para ciertas plagas, fungicida para enfermedades, herbicida o control mecánico para malezas, o medidas culturales cuando el problema puede manejarse sin una aplicación. La elección depende del cultivo, la etapa, el nivel de daño, el clima esperado y la recomendación técnica.

Durante El Niño, vigilar a tiempo puede evitar pérdidas mayores

El Niño no debe verse solo como un fenómeno de lluvia, sequía o calor. En el campo, también puede cambiar el equilibrio entre el cultivo, las plagas, las enfermedades y las malezas.

En maíz, la atención debe centrarse en el vigor del cultivo, el gusano cogollero, insectos chupadores, manchas foliares y malezas tempranas. En café, la broca, los frutos remanentes, el manejo de sombra, las malezas y las enfermedades después de cambios de humedad merecen vigilancia. En papa, la polilla, el tizón tardío, los pulgones, los ácaros y las malezas deben observarse según la etapa del cultivo y las condiciones locales.

Para el agricultor, anticiparse no significa alarmarse. Significa revisar con más frecuencia, reconocer señales tempranas y tomar decisiones antes de que el problema avance. Y si el problema ya está presente, significa buscar orientación técnica para elegir la herramienta correcta, en el momento correcto y para el problema correcto.

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