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¿Quemas antes de la siembra?

marzo 16, 2026
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Se recomienda evitar quemar con fuego el rastrojo para no "empobrecer" el suelo que se cultivará a futuro. (Foto: Freepik)

En muchas zonas agrícolas de América Latina, la quema del terreno antes de la siembra sigue siendo una práctica común.

Se usa sobre todo para “limpiar” rápido la parcela, reducir el volumen del rastrojo y facilitar la preparación del suelo.

En cultivos como maíz, frijol, arroz o papa, esa decisión puede parecer práctica en el corto plazo, pero tiene costos agronómicos que suelen pasar desapercibidos: pérdida de materia orgánica, menor actividad biológica, reducción de cobertura, menor conservación de humedad y deterioro gradual de la fertilidad.

¿Qué es una quema agrícola?

Una quema agrícola es el uso intencional del fuego para eliminar rastrojo, paja, soca, malezas secas o residuos de cosecha sobre la superficie del terreno antes de sembrar el siguiente cultivo.

En la práctica, suele aplicarse después de cosechar maíz, arroz o frijol, o durante la preparación de áreas donde se establecerá papa.

El objetivo inmediato es despejar el lote y reducir mano de obra o uso de maquinaria para manejar residuos.

Entonces, por qué muchos todavía queman

La quema persiste porque ofrece ventajas visibles en muy poco tiempo.

El terreno queda despejado, la siembra manual puede resultar más fácil y algunos productores perciben una reducción temporal de malezas, insectos o focos de enfermedad.

También puede dejar una capa de ceniza que da la impresión de fertilidad inmediata.

Sin embargo, esa ventaja es breve y no equivale a una mejora real del suelo.

La ceniza puede liberar algunos minerales en superficie, pero al mismo tiempo se volatilizan nutrientes clave y se pierde el valor del rastrojo como cobertura y como fuente de carbono para el suelo.

Por qué no se recomienda quemar antes de sembrar

El principal problema no es solo el fuego en sí, sino lo que el productor deja de tener después del fuego.

El rastrojo no es basura: es una reserva de carbono, parte del reciclaje de nutrientes y una cobertura que protege el suelo.

Cuando se quema, se interrumpe ese aporte.

La quema de residuos contribuye al descenso continuo de la materia orgánica del suelo.

En arroz, incorporar la paja, en lugar de quemarla o retirarla, ayuda a aumentar la materia orgánica y mejora la disponibilidad de nitrógeno, fósforo y potasio.

En maíz, no quemar rastrojo puede devolver cantidades importantes de nitrógeno orgánico al sistema y mejorar el contenido de materia orgánica con el tiempo.

Además, la quema deja el suelo más expuesto.

Sin cobertura superficial, aumenta el impacto directo de la lluvia, se favorece el sellado superficial y se pierde más agua por evaporación.

La retención de rastrojo, en cambio, reduce escorrentía, velocidad del agua y erosión.

Qué “mata” el fuego en un terreno de cultivo

Reduce componentes biológicos y funcionales clave, sobre todo en la capa superficial.

Microorganismos benéficos

El fuego reduce biomasa microbiana y altera comunidades de bacterias y hongos que participan en la descomposición de residuos, el reciclaje de nutrientes y procesos como la fijación biológica de nitrógeno.

Revisiones recientes y metaanálisis muestran disminuciones en biomasa microbiana y biomasa fúngica tras eventos de fuego, con efectos más marcados cuando la intensidad aumenta.

Hongos y fauna del suelo

También se afectan organismos que ayudan a formar agregados estables, movilizar nutrientes y mantener la estructura del suelo.

La literatura sobre efectos del fuego reporta reducciones en abundancia, riqueza y diversidad de fauna del suelo y cambios en mesofauna y microbiota.

En términos prácticos, eso significa un suelo con menos vida activa en la superficie inmediatamente después de la quema.

Semillas, plántulas y tejido vegetal superficial

La quema puede destruir semillas presentes en la superficie y eliminar tejido vegetal seco, incluidas algunas malezas.

También puede eliminar etapas de ciertos insectos o patógenos que sobreviven en el rastrojo.

Por eso algunos productores perciben un “efecto sanitario”. Sin embargo, ese control no es completo ni selectivo: el fuego no distingue entre organismos perjudiciales y benéficos.

Materia orgánica y carbono útil del suelo

Lo que más se pierde es la fracción orgánica superficial que alimenta la biología del suelo y mejora su estructura.

Estudios de largo plazo han encontrado que la remoción anual de biomasa por quema reduce el carbono orgánico potencial y afecta propiedades relacionadas con fertilidad y estabilidad del suelo.

Qué nutrientes se pierden con la quema

No todos los nutrientes reaccionan igual al fuego. Parte del fósforo, potasio, calcio y magnesio puede quedar temporalmente en la ceniza, pero nitrógeno y azufre son especialmente vulnerables a pérdidas por volatilización.

Al quemar residuos, algunos minerales quedan liberados, mientras que nitrógeno y azufre se pierden.

Esto importa mucho en cultivos regionales.

En maíz Zea mays y frijol Phaseolus vulgaris, donde el balance de nitrógeno suele ser decisivo para el rendimiento, perder N del sistema implica depender más del aporte externo o resignarse a una menor disponibilidad.

En arroz Oryza sativa, la paja tiene valor como fuente de nutrientes y materia orgánica cuando se maneja bien.

Y en sistemas arroz-papa, se han promovido esquemas de papa con labranza cero y acolchado con paja precisamente para aprovechar el residuo anterior, no para destruirlo.

Alternativas a la quema

La sustitución de la quema no depende de una sola receta.

Depende de cuánto rastrojo hay, qué cultivo sigue, si la siembra es manual o mecanizada y si el residuo tiene otro uso dentro de la finca.

1) Dejar el rastrojo como cobertura

Es una de las mejores opciones cuando se busca conservar humedad, proteger el suelo y reducir erosión. En maíz y frijol, dejar parte del residuo sobre la superficie puede integrarse con labranza reducida o siembra directa.

2) Picar e incorporar parcialmente

Cuando el volumen de residuo dificulta la siembra, una opción es picarlo y mezclarlo de forma parcial o superficial, en lugar de quemarlo. En arroz, esta vía ayuda a reciclar nutrientes y a mantener materia orgánica, aunque exige mejor planificación del tiempo de descomposición.

3) Compostaje o abonera

Es útil cuando el residuo no puede dejarse directamente en el lote o cuando se busca producir una enmienda más estable y homogénea. El rastrojo de arroz, maíz y frijol puede compostarse y volver al campo como fuente orgánica.

4) Uso como acolchado

En sistemas hortícolas o en papa, el residuo puede funcionar como cobertura física. El sistema de papa con labranza cero y acolchado con paja de arroz muestra que el residuo del cultivo anterior puede aprovecharse para establecer Solanum tuberosum sin remover intensamente el suelo.

5) Uso pecuario o forrajero, dejando una fracción en la parcela

Cuando el rastrojo tiene valor alimenticio o de cama para animales, puede extraerse una parte y dejar otra en el suelo. El error común no es usar el rastrojo, sino retirar o quemar el 100 % sin compensar el sistema.

6) Manejo sanitario focalizado, no quema general

Si existe preocupación por plagas o enfermedades que sobreviven en residuos, conviene un manejo dirigido: selección y destrucción puntual del material infectado, rotación, secado, picado, compostaje o entierro localizado según el caso. En otras palabras, el problema sanitario debe manejarse como problema sanitario, no con una quema total por costumbre.

Quema vs. manejo del rastrojo sin fuego

AspectoQuema del terreno o del rastrojoManejo sin quema
Limpieza rápida del loteAltaMedia
Conservación de materia orgánicaBajaAlta
Conservación de nitrógeno y azufreBajaAlta
Cobertura del sueloSe pierdeSe mantiene total o parcialmente
Conservación de humedadBajaAlta
Protección contra erosiónBajaAlta
Actividad microbiana del sueloSe reduceSe favorece
Fauna del sueloSe afectaSe conserva mejor
Preparación para siembra manual inmediataFácil en el corto plazoRequiere manejo del residuo
Fertilidad de mediano plazoTiende a deteriorarseTiende a mejorar
Necesidad de organización y equipoBaja al inicioMedia a alta según estrategia
Compatibilidad con agricultura de conservaciónMuy bajaAlta

La síntesis de este cuadro coincide con la evidencia de universidades, centros de investigación y organismos técnicos: la quema simplifica el presente, pero empobrece el suelo; el manejo sin quema exige más organización, pero conserva funciones productivas clave.

Recomendaciones para dejar de quemar

Para productores de maíz y frijol, una transición realista es dejar primero una parte del rastrojo como cobertura y reducir la intensidad de labranza.

En arroz, conviene planificar con anticipación el destino de la paja: incorporación, acolchado, compostaje o uso externo.

En sistemas arroz-papa, el acolchado con paja puede transformarse en una ventaja productiva.

Y en cualquier cultivo, si el argumento para quemar es sanitario, debe verificarse si el problema es generalizado o localizado, porque a menudo basta con manejo puntual del residuo más comprometido.

A manera de finalizar

La quema antes de la siembra no es solo una forma de limpiar el terreno: es una forma de perder cobertura, carbono orgánico, actividad biológica y parte del valor fertilizante del rastrojo.

El fuego puede eliminar material superficial, algunas malezas y ciertos organismos asociados al residuo, pero también reduce microorganismos útiles, afecta fauna del suelo y deja la parcela más expuesta.

En cultivos regionales como maíz, frijol, arroz y papa, la evidencia apunta a que manejar el rastrojo sin fuego ofrece mejores resultados para la salud del suelo y para la estabilidad productiva del sistema.

Fuentes: Universidades de Oklahoma, Mississippi, IRRI, CIP, INIFAP, CGIAR y CIMMYT

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