Adrián Ferrero y Alberto Acedo, co-fundadores de Biome Makers

El propósito de Biome Makers es habilitar una agricultura sostenible a nivel global a través del análisis funcional y promoción de la salud del suelo. Aportando un conjunto de soluciones y aplicaciones que permiten tomar mejores decisiones en agricultura. Desde optimización de las cosechas, a la prevención de plagas, pasando por el uso eficiente de insumos agrícolas.
En estas aplicaciones usamos el microbioma del suelo como principal indicador.

Biome Makers ha desarrollado una tecnología patentada, basada en la integración de secuenciación genética de ADN y computación ecológica, que se traduce en innovadoras herramientas para medir la salud del suelo y aumentar su productividad. Un suelo saludable alberga una diversidad de macro y micro-organismos que ayudan a controlar las enfermedades de los cultivos, mejorar la estructura y capacidad de retención del suelo, así como la calidad de los cultivos y alimentos que produce. También contribuye a reducir el cambio climático gracias a su capacidad de capturar carbono. Como ecosistema vivo, creemos que el análisis del microbioma del suelo es el biomarcador natural más poderoso para medir la bioactividad del suelo, así como indicador clave sobre la salud del suelo y su productividad.

Estas herramientas (BeCrop y Gheom) permiten monitorear a lo largo del tiempo la calidad del suelo, el impacto de las diferentes prácticas agrícolas y el efecto de los insumos agrícolas en él. De esta forma, pueden tomar las decisiones adecuadas para recuperar la salud del suelo y mejorar sus cultivos. Realizando comparativas entre diferentes partes del terreno, diferentes cultivos o en diferentes momentos temporales. 
Pueden aplicarse en cualquier tipo de suelo y para cualquier tipo de cultivo.

"... Debemos apostar por un tipo de agricultura que aumente su rendimiento, sin necesidad de aumentar el suelo destinado a este fin..."

Creemos que con el conocimiento actual podemos y debemos apostar por un tipo de agricultura que aumente su rendimiento, sin necesidad de aumentar el suelo destinado a este fin. Por ofrecer un ejemplo, a día de hoy todavía estamos muy por detrás de los rendimientos máximos que se pueden alcanzar en algunos cultivos. En maíz estamos al 30% de la producción máxima que nos podría dar la planta a nivel biológico, y así en otros cultivos. Para poder aumentar la producción agrícola debemos hacer una fertilización mucho más eficiente ya que se ha demostrado que no es cuestión de añadir más fertilizante, si no de asegurar que la planta se nutre mejor. La realidad es que incrementos del 1-2% podrían resolver muchos de los problemas de la agricultura moderna actual y nos daría acceso a más comida.
Nuestros análisis ayudan a los agrónomos con los planes de monitorización de la bioactividad del suelo, y a detectar los metabolismos del suelo vinculados a la movilización de nutrientes y así la optimización del gasto en fertilización.

Nacimos en 2015 en San Francisco, de la mano de dos emprendedores españoles con experiencia en innovación empresarial y en investigación genética humana. Nos planteamos si podíamos aplicar las técnicas y metodologías que utilizábamos en la rama humana de la genética en el campo de la agricultura. Con esa idea en mente, identificamos una necesidad importante, el desconocimiento de los procesos biológicos que ocurren en los terrenos agrícolas, y poder desarrollar una plataforma digital que combina genómica e Inteligencia Artificial para poder medir y cuantificar estos procesos a través de los microorganismos que habitan el suelo y que tienen un impacto directo en la productividad agrícola. Todo ello en un momento donde a nivel social se ha evidenciado esta necesidad y mucha gente está hablando sobre ello y buscando soluciones.

En el camino, hemos logrado hitos importantes como ser la primera startup no norteamericana seleccionada por Illumina Accelerator, y reconocimientos como “Most Innovative AgTech US Pre-Series A Startups” 2016, o “THRIVE TOP 50 scaling and visionary Agtech company”.

Llegamos a través de la Aceleradora Corporativa Illumina, con sede en San Francisco. Esto nos dió la oportunidad de entrar en el ecosistema de innovación de la Bahía de San Francisco y Silicon Valley. Un entorno al que nosotros ya apuntábamos por tres motivos: el primero capacidad de inversión, ya que es la zona en la que más se invierte en tecnología. Además, cuenta con un polo muy importante de biotecnología, allí se han concentrado muchas de las nuevas empresas de de esta disciplina surgidas en los últimos años; y, finalmente, San Francisco es el centro de tecnología aplicada a la agricultura, la otra industria clave de California y que tiene un peso muy alto en la economía de EEUU.
La experiencia ha sido muy positiva. Nos ha permitido generar alianzas muy importantes, y compartir y conocer la experiencia de otros innovadores y emprendedores de alto valor.

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